Coma una dieta balanceada que incluya una variedad de frutas y vegetales, carnes magras, granos enteros y alimentos ricos en fibra. Reduzca los alimentos grasosos y con mucha azúcar o sal. El exceso de grasa, de azúcar o de sal puede hacer esforzar su hígado. Esto incluye los alimentos fritos, las comidas rápidas, los quesos procesados y las carnes, y muchos alimentos procesados, empacados y congelados con amplias fechas de vencimiento. Recorte la grasa de las carnes rojas y quítele la piel al pollo. Comer comidas más pequeñas con mayor frecuencia puede ayudar a que su hígado trabaje menos.

 

Beba abundantes líquidos, incluyendo agua, para eliminar las toxinas de su organismo. Para la mayoría de las personas se recomienda beber ocho vasos de agua al día. También haga ejercicio regularmente y reduzca el nivel de estrés en su vida. Hacer esto promueve un cuerpo sano, lo que a su vez le ayuda al hígado a funcionar mejor. Consulte con su médico antes de iniciar una rutina de ejercicios.

 

Lea las etiquetas de los alimentos que compre. Si es posible coma frutas y verduras de calidad — ya sean orgánicas o comerciales. Éstas deben ser bien lavadas antes de comerse. Tenga cuidado con cualquier alimento que no sepa de donde proviene. Por ejemplo, un hongo silvestre de apariencia inocente puede destruir el hígado de una persona en cuestión de días.

 

Obtener la suficiente cantidad de proteínas y mantener un peso corporal normal, es esencial. Trate de comer vegetales que sean fuentes de proteínas. Otras buenas fuentes incluyen carne, pescado, huevos, pollo, frijoles, nueces y productos lácteos. Sin embargo, comer demasiadas proteínas puede hacer esforzar su hígado. Además, las personas que tienen exceso de peso o diabetes tienen un mayor riesgo de una enfermedad hepática seria llamada esteatohepatitis no alcohólica.

 

Algunos alimentos pueden contener bacterias o virus peligrosos que dañan el hígado. Sepa de donde provienen los alimentos que consume. No coma pescado o mariscos crudos o poco cocinados como sushi, ostras, langostinos o almejas si tiene un sistema inmunológico debilitado o insuficiencia hepática. Una persona con un hígado ya deteriorado o sobrecargado no necesita combatir una batalla adicional.